- BlogsGN - http://blogs.guionistas.net -

Rick: “Maldita playa”

Posted By Rick Deckard On 21st Julio 2006 @ 11:49 In Personales | 1 comentario

Yo no sé lo que les da a las mujeres en esta época con el concepto “playita”, con frases como: Jo, qué suerte tiene Pepa que estará ahora en la playita… ¿cuándo vamos a ir a la playita? ¡Me quiero comprar un bikini para ir a la playita!, etc, etc, etc. Pues a mi señora esposa (inciso, qué buena es la polisemia de esta palabra, porque designa dos cosas muy parecidas, y yo estoy esposado en los dos sentidos) no es una excepción y ha decidido interrumpir mi búsqueda de la verdad sobre mi existencia para irnos a la “jodida playita”. Yo intenté negarme, pero como ya he dicho otras veces en este foro, no se le puede replicar a un replicante, y menos si es mujer.


Así pues, cogimos el coche y pusimos rumbo a una playa que pilla a unos 57 kilómetros/parsexs de Dakota Federal (mi actual lugar de residencia). En el futuro, llegar a un playa sigue siendo igual de molesto que lo era en la época de ustedes, esto es: aparca el coche en un sitio sin vigilancia apenas pero por la que te clavan un pastón (el “gorrilla” de antaño que no te vigila el coche, pero hace como que sí, ahora es de la misma calaña, pero en vez de gorra lleva un casco metálico con forma de escupidera), busca sitio entre las 250.000 personas por metro cuadrado que ocupan la arena, date crema, quémate de todos modos, llenate de arena, evita que te muerda un centollo gigante de 14 metros de altura (¿o era un buey de mar?), etc. Y encima yo como un imbécil mirando a mi mujer, intentado tocar su cuerpo macerado por la inactividad, pero sin conseguirlo, pues ella que se había colocado en una postura en la que ningún centímetro de su cuerpo quedara fuera de la luz del sol, y mi solo acercamiento era considerado una osadía por intento de robo de su dosis de radiación.

Por todo ello, a las 16 minutos exactos (¿por qué 16?… ni idea), después de recibir dos balonazos de unos niños de Orión que jugaban con una pelota de acero puro (¡adiós a mi sexta y tercera vértebra), he decidido irme al chiringuito más cercano a tomarme algo fresquito (otra palabra muy usada en verano), porque a día de hoy se me sigue repitiendo el aceite que tome meses atrás para demostrar si era o no un replicante.

Por supuesto, caundo llegué al chiringuito, descubrí que el camarero era chino (en esta época ellos son los reyes del sector hostelero). Este chino se parecía sospechosamente a mi suegro/a, pero este en vez de congelados lo tenía todo “del tiempo”. Y como el tiempo era caluroso de cojones, lo más “fresquito” que me pude tomar fue una sopa de fideos (o ramen).

Total que aquel no era mi día, y ya estaba empezando a pensar que no me pasaría nada interesante, cuando una tío en topless con dos pechos como no se los pueden ni imaginar (bueno, seguro que pueden, pero como cada uno tiene sus preferencias, imagínense los pechos que más les gusten, así lo que sigue del relato lo imaginarán con una chica con su pechos preferidos) se me acercó y me saludo metiendome la lengua hasta la campanilla.
Depués de esto, yo hice como que no la conocía y miré para otro lado (es dificil disimular cuando alguien te hace eso, pero sentía la mirada de mi mujer en la nuca, que con un sexto sentido increíble, había abandonado su puesta al sol, para ver lo que había ocurrido). La chica insistió tocando partes de mi cuerpo que ni siquiera sabía que tenía, y cuando ya me estaba empezando a bajar el bañador para no se yo muy bien que maravillosos fines, no tuve más remedio que decir (muy a mi pesar, que conste): “¿Señorita, creo que me confunde con otro?”. Pero la chica no reaccionó como pensaba. En vez de detenerse, me agarró la cara con ambas manos, me miró y me dijo: “Esos ojos… No hay duda de que tú eres…”

¿Qué? ¿Yo soy qué? ¿Un replicante? ¿Un humano? ¿Un macizo? ¿Un capullo? Nunca lo sabré, pues antes de terminar la frase, mi señora esposa la había ensartado desde el culo hasta la boca con el palo de una sombrilla, perdiendo así su existencia robótica (sé que era un robot, porque a) Una humana no me hubiera entrado así ni de coña, y b) Uno de sus tornillos internos impactó contra la frente al salir disparado de su boca por la presión que ejercía el palo de la sombrilla). Esto no se considera asesinato, lo único es que mi mujer tendrá que pagar un dinero al dueño del robot, que resultó ser el director de una fábrica de quesitos, en concepto de indemnización por romperle a su compañera “sexualtimental”.

Total que al final me quedé sin saber que qué era yo, que qué les pasaba a mis ojos, y hasta dónde hubiera llegado aquel cybercañón de no haberse percatado mi mujer. Y para colmo tuve a mi mujer enfadada conmigo 10 dias tras este incidente, a pesar de haber cumplido su sueño de ir a la playa. De ahí que el título de este post veranigo sea “Maldita playa” (tenía otra versión que decía ¡Puta playita!, pero quizá algunos de mis lectoes sean menores y tampoco quería que se pensara que la cybercañón era la propietaria de la primera palabra de este título).

Hasta otra, y feliz verano.

RICK


Article printed from BlogsGN: http://blogs.guionistas.net

URL to article: http://blogs.guionistas.net/?p=19

Click here to print.