Después de que Elsa se dió el piro
Después de que Elsa se dió el piro con Victor Lazlo en aquel avión, Rick dejó de ser el mismo. Y eso que me aseguró que aquello era el comienzo de una gran amistad. Maldita la hora que le encubrí, que dejé que se quedara en tierra. Desde entonces cada vez que juego en el casino pierdo y pago. Antes, cuando Rick estaba al mando me lo llevaba muerto.
Todavía le recuerdo allí, quieto parao, viendo como las hélices del avión se ponían en funcionamiento. Hacía mucha niebla y a mí me dió el reuma a lo bestia.
De camino al bar, Rick bromeó sobre mi nombre.
- Algún día fabricarán coches con tu nombre y sacarán un modelo muy pequeñito, muy pequeñito al que llamarán Twingo.
Después me contó que no usó los salvoconductos porque le daba miedo montar en avión. Que si tenía alguna prima en Casablanca que le pudiese presentar y cosas así. Estaba completamente hundido. Se sentía fracasado y no hacía más que tararear la canción de Sam.
Días después empezó a comportarse de forma extraña. Me pedía la gorra de gala que tenía guardada en la prefectura y se la ponía una y otra vez. Me dijo que estaba pensando en dejarse un bigotillo como el mío y que si le prestaba mi uniforme el me dejaría su gabardina para combatir el reuma.
Pobrecillo. Antes era el gran Rick, querido y respetado por todos. Ahora era un hombre sin oficio ni beneficio. Un hombre camino de perder todos sus ideales.
- Siempre nos quedará París.
Me repetía cuando bebía más de la cuenta.
- Siempre nos quedará Vichi.
Le decía yo en tono de broma. Tenía que animarle, tenía que buscar una escapatoria a su patética situación.
Así que empecé a tramar un plan para ponerle nuevamente en contacto con Elsa. Si supiera que hice todo lo posible por encarcelar a Lazlo por su propio bien.
En el próximo episodio: Buscando a Elsa
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